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viernes, 8 de diciembre de 2017

TU PEOR ENEMIGO:  LOS SABOTAJES

El auto-sabotaje es el boicot constante de nuestra mente no consciente para impedir que consigamos aquello que deseamos. Son ciclos de repetición donde al final siempre acaba ocurriendo lo que NO queremos.


Estás en una importante entrevista laboral y te quedas en blanco, a pesar de haber preparado una y otra vez lo que tenías que decir; preparas una cita especial el viernes pero no puedes ir porque, precisamente ese día, tu salud no te lo permite; te prometes perder esos kilos de más, pero por una causa u otra, nuevamente no lo consigues; lo dejas todo para el último momento con la excusa de “yo soy así”; te rodeas de amistades negativas y perjudiciales para ti; cambias constantemente de trabajo, pero siempre eres infeliz….

Estos y muchos otros ejemplos son fáciles de encontrar en nuestro día a día. Son los comportamientos autodestructivos que interfieren en nuestros planes y objetivos y que, a pesar de nuestros esfuerzos para superarlos, se repiten una y otra vez.

Necesitamos mucha atención para poder resolverlos, ya que actúan en un nivel profundo de no consciencia. El sabotaje está enraizado ya en nuestra infancia, forma parte de nuestras creencias y de cómo vemos la vida. Si creemos que no merecemos amor, nuestra mente no consciente trabajará para no tener ese amor. Podemos intelectualizar y razonar que no es cierto, que yo sí que lo merezco, pero a la mente no consciente no le importa lo que piensas conscientemente. Esta desalineación entre ambas mentes es lo que provoca la lucha entre mis objetivos y todos los obstáculos que me genero.

En la práctica terapéutica también es necesario estar vigilante ante la presencia del sabotaje, ya que la mente es sumamente sutil en su boicot hacia sí misma.  Al no ser un proceso consciente, la persona refiere una gran frustración y desánimo, achacando la mayoría de las veces la culpa a un agente externo. Llámese mala suerte, el destino, que no me quieren o que no soy capaz.


El “Reverso o Inversión Psicológica”  es el término que utiliza el Dr. Roger Callahan para definir el autosabotaje de una forma crónica, como una inversión de polaridad duradera en el tiempo. Es un tipo de sabotaje que pretende lo contrario de lo que normalmente esperaríamos; es decir, hacemos lo que no queremos y queremos lo que no nos conviene.

Algunas inversiones que podemos encontrar son:
La Inversión Masiva: afecta a todos los aspectos de la vida. Asociada a la creencia de ser una persona desgraciada, donde todo sale mal. Su peor enemigo está en su interior. Atrae todo tipo de situaciones y relaciones negativas, ya que es incapaz de identificar las correctas y positivas. Este reverso provoca depresión crónica y problemas de adicción.
La Inversión Específica es la más común y se presenta en situaciones concretas. La voz interior que se escucha repite que, hagas lo que hagas, seguirás teniendo el mismo problema. Motivo por el cual muchas veces se pierde la motivación para afrontar los obstáculos o antes de intentar un cambio se “tira la toalla”.
La Inversión Profunda afecta a quienes quieren cambiar, pero no tienen la confianza y seguridad suficiente para superar el problema. Provoca ansiedad y bloqueos profundos.
Como dice el Dr. Callahan, “el revés psicológico, si no se trata, siempre gana, como todo lo que está en el inconsciente”. Para ayudar a las personas a salir del círculo vicioso en el que se encuentran, necesitamos sacar a la luz el sabotaje, descubrirlo y trabajarlo desde la responsabilidad personal. 

Al sentir que ambas mentes se alinean, se recupera la paz interior y todo nuestro potencial. La vida deja de ser nuestro enemigo y se convierte en nuestra aliada.

Una de las mejores técnicas para abordar el sabotaje o el reverso es el test muscular de kinesiología. El cuerpo de la persona testada nos dirá, a través de las conexiones neuronales y nerviosas, la mejor corrección específica y personalizada necesaria.
También la hipnosis es una técnica poderosa para descubrir la mente no consciente y los programas heredados de sabotaje inter-generacional.

En el video podéis encontrar algunos de los puntos de Medicina Tradicional China y de liberación emocional para reprogramar la mente no consciente. También encontraréis una de las mejores frases para repetir junto a la corrección y algunos consejos para que os animéis a practicar.

Uno de los primeros pasos en los que descubriréis que estáis venciendo el autosabotaje tendrá lugar cuando apliquéis en vosotros mismos la técnica descrita en el video. De esta forma, estarás haciendo lo mejor para ti y, de una forma indirecta, aprenderás a tratarte bien y a quererte mejor.




martes, 19 de septiembre de 2017

La Víctima, el Maltratador y la perpetuación del dolor.

La Víctima, el Maltratador y la perpetuación del dolor.


Todos tenemos unos programas, en su mayoría inconscientes, con los que funcionamos “normalmente”. Estos programas, patrones o guiones nos restan autonomía y nos controlan. A mayor control, la persona se siente más impotente.  Y a mayor grado de impotencia, el individuo no puede pensar, no puede expresarse, no puede disfrutar, dejar de fumar o beber, no puede llorar ni dejar de llorar.

Este sentimiento de impotencia lo podemos sentir permanentemente o en momentos puntuales. En cualquier caso, podemos aprender a observar y distinguir estos patrones para liberarnos de ellos y poder ser nosotros mismos.
Hoy vamos a aprender el triángulo de la Salvación. Como si de un juego se tratara vamos a separarnos de la emoción y, con una actitud correcta, observar sin juicios de valor en que esquina del triángulo me encuentro yo y mis relaciones.

Cada esquina es un rol. Tenemos tres esquinas y tres roles: la Víctima, el Maltratador y el Salvador.




El lenguaje de la Víctima es: “ayúdame, yo no estoy bien  y no tengo  posibilidad de  ayudarme”.

El lenguaje del Salvador encaja perfectamente con el de la Víctima: “ ya voy! Seguro que puedo hacer algo por tí porque tu no tienes posibilidad de ayudarte ni esperanza de que alguien que no sea yo lo haga”.

El lenguaje del Maltratador también dice que tu no estás bien y además añade: Tú tienes la culpa.

En el rol de la Víctima la persona se siente desamparada y avergonzada; en el rol del Salvador, se siente culpable; en el rol del Maltratador, se siente enfadado. Estos roles son intercanviables y podemos pasar de uno a otro con facilidad. De echo, a los roles les gusta perseguirse unos a otros. Por ejemplo, si el papel de  salvador no me funciona, puedo pasar  al maltratador y enfadarme (“es la última vez que te ayudo”) o adoptar una posición de pena victimista (“con todo lo que yo he hecho por ti...”). Si estoy demasiado tiempo como víctima y nadie me atiende, puedo perseguir al salvador por su ineficiencia y convertirme en maltratador (“estás totalmente equivocado!”).

Normalmente me sentiré más cómodo en una de las esquinas del triangulo que en otra. Ésta será mi tendencia o forma de chantaje.
Es decir, la víctima chantajea con la pena porque se ha creído que no tiene fuerza. El Salvador chantajea con la manipulación emocional de necesitar ser necesitado.  Y el Maltratador chantajea con el miedo.

Nunca me sentiré del todo bien en el triangulo. Sea cual sea mi esquina es patológica y frustrante. Es una actitud inconsciente que no me permite ser libre.
El Maltratador humilla. El Salvador cede y se olvida de sí mismo. La Víctima se doblega a las órdenes del Maltratador o a la “ayuda” del Salvador. Y por si faltara poco, el chantaje puede ocurrir a la inversa; la Víctima manipula al Salvador para que acabe haciéndolo todo para ella. El Salvador anula al Maltratador haciendo todas las tareas en su lugar. El Maltratador manipula al Salvador haciéndose pasar por un incomprendido víctima de la sociedad.





Y es que:
Los victimistas buscan seguridad, y se ocultan tras el temor.

Los salvadores buscan la aprobación, y se apoyan en el sacrificio.

Los maltratadores buscan el control, y lo refuerzan con su ira.

Para hacer justicia al rol del maltratador, tenemos que decir que en los otros roles también existe un uso inadecuado de la ira. Ya no por exceso, si no por negación en el caso de la víctima y por represión y ocultación en el caso del salvador.

Si ahora hacemos una pequeña pausa y observamos nuestro entorno, veremos que en casi todas las familias encontramos este triángulo de no-igualdad. El niño es la víctima que está siendo maltratada y perseguida, mantenida impotente y luego salvada puesto que le hacen todas aquellas cosas que él mismo podría hacer. Por ejemplo, un niño de siete años, si se le deja solo un día de colegio, podría aprender a hacerse la cama, el desayuno, su maleta, fregar los platos.... Si vuelve a casa y no hay nadie podría buscar el teléfono de su madre y llamarla para saber dónde está, calentarse la comida.... En la mayoría de los casos a un niño de siete años no se le permite hacer todo ésto. Buscamos justificaciones tales como: es muy pequeño, no sabe hacerlo bien, pobrecito, ya tendrá tiempo cuando sea grande... y así se le prohíbe utilizar sus poderes libre y plenamente y el niño, inexorablemente, se coloca en el rol de la Víctima.


El Triángulo de Salvación en la familia nuclear.

Vamos a ver con más detenimiento el funcionamiento del triángulo en la familia, ya que aquí tenemos el pulso de nuestras relaciones futuras.

El padre (o quien represente la figura de autoridad) es el Maltratador, la madre (o quien represente la figura nutricia) es el Salvador, y los niños, las Víctimas. Como vimos anteriormente, los roles pueden intercambiarse y el padre se convierte en Víctima de la madre cuando ésta le persigue enfadada por haber hecho “daño” a sus hijos y, luego la madre se convierte en la Víctima de sus hijos cuando se aprovechan de su bondad y permisividad. También es posible que los hijos se conviertan en Salvador de su madre cuando el padre intente golpearla o grite, etc.

Cada familia crece con un grado diferente de doctrinación. A mayor opresión, disciplina y obediencia ciega mayor impotencia y resentimiento acumulado.
Es importante recalcar la necesidad de mantener un equilibrio entre disciplinar sin anular y obedecer en coherencia con la situación.

Lo que ocurre es que ese equilibrio no siempre está presente y la impotencia que genera el triángulo de Salvación, en mayor o menor medida, surge para hacernos pensar que no es posible cambiar el mundo o que todo el mundo es egoista y malo. Nos hace crecer dóciles, manejables y sin poder de elección.

A los hijos que están resentidos por las salvaciones de sus padres, a menudo les gusta cometer actos ilegales como forma de venganza contra ellos. Los hijos consiguen así que sus padres se sientan culpables. Otra forma más común de hijos resentidos ocurre cuando los padres divorciados, por sentirse malos padres, dejan de exigir a sus hijos y los sobreprotegen. O cuando los padres ponen todas sus esperanzas en que sus hijos tengan excelentes expedientes académicos y ya no les “piden” nada más...

A nadie le gusta estar en el rol inferior. Así que cuando el niño aprende el triángulo de salvación y deja de ser niño, está deseoso de ponerlo a la práctica con el resto de sus relaciones y jugar a perseguir.


Qué hacer para salir del Triángulo de Salvación.

Primer paso, observar y si estamos en el triángulo, no jugar. Así de sencillo.

Hay una diferencia entre la Víctima y la víctima, el Salvador y el salvador. Si mi casa está ardiendo y vienen los bomberos, evidentemente que no se quedaran mirando el fuego. Yo seré la víctima (verdadera) rescatada por mi salvador. La víctima real, verdadera no perpetua la situación, lucha de alguna forma y agradece al salvador su acción. La Víctima, por el contrario, se recrea en su dolor, impotente y persigue al Salvador.

Por otro lado, el salvador espera conseguir lo que se propone, mientras que el Salvador, desde casi el primer momento espera fracasar (y lo consigue).
No importa que nos sintamos débiles, siempre es bueno oír que podemos con la situación, que tenemos recursos y que la persona que nos pide permiso para ayudarnos (recalco pide permiso) cree en nosotros. Para liberarnos de la posición de Víctima tenemos la posibilidad de pedir que no nos Salven y que el Salvador sea sincero, que no haga algo que realmente no quiere hacer.

Intuitivamente podemos llegar a la conclusión que cualquiera que salve a una persona que no se ayuda a sí misma, se enfadará con ella. Cuando una persona en posición de Víctima es Salvada por otra se da perfecta cuenta de que está en inferioridad y de que el Salvador perpetua esta situación. Por lo tanto, mientras exista Salvador-Víctima, se producirá siempre Maltratador-Víctima y se perpetuará el dolor indefinidamente.

Segundo paso, reconozco que estoy en el triángulo e identifico mi esquina. Ya no juego, se cual es mi rol y observo mis sentimientos.

La Víctima necesitará conectar con el amor hacia sí misma y con aquello que cree que no tiene, la fuerza para responsabilizarse de su vida.

El Salvador necesitará conectar con su enfado y ser asertivo. No alimentar la culpa de no ayudar, pedir permiso para ayudar y dar a conocer a los otros sus necesidades.

El Maltratador necesitará gestionar su ira y conectar con su parte más vulnerable y sensible para ampliar su tolerancia.

Tercer paso, no reacciono de forma automática. Respiro profundamente dos o tres veces para darme tiempo a resolver de forma creativa la situación.


No es importante hacerlo bien o muy bien en todas las situaciones y momentos. Lo importante es intentarlo y darse la posibilidad de equivocarse, porque cuántas veces nos hemos caído antes de aprender a caminar...

lunes, 29 de mayo de 2017

DIABETES Y SUS COMPLICACIONES

¿Qué es la diabetes?
Millones de personas están afectadas por la diabetes, sobre todo por la diabetes tipo 2, siendo los países desarrollados los que encabezan este ranking.
Cuando los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre se elevan a 100mg/dl en ayunas, podemos hablar de hiperglucemia. Si, por el contrario, nos encontramos con 50mg/dl hablaremos de hipoglucemia.
Casi todos sabemos ya que la glucosa es como la gasolina de un coche. Es nuestra principal fuente de energía.
Con la digestión de los alimentos (hidratos de carbono) se realizan las transformaciones químicas en el tubo digestivo para descomponer los nutrientes en elementos más pequeños. Al llegar al intestino delgado, la glucosa pasa a la sangre y de ahí, al torrente circulatorio y a las células.
La sangre transporta la glucosa al hígado (glucosa de reserva) y al cerebro. Para entrar dentro de las células y ser utilizada como energía, la glucosa necesita la mediación de la insulina. La insulina es como la llave que abre la puerta hacia la célula.
El cerebro y las células del tejido nervioso son las únicas de todo el cuerpo que reciben glucosa directamente del torrente sanguíneo sin la mediación de la insulina, convirtiéndose en la única fuente de energía.
Aunque los síntomas de la hipo o de la hiperglucemia son diferentes para cada persona, encontramos como norma general que para la hipoglucemia los síntomas serán:
•      Sudoración (sin calor)
•      Sensación de hambre de aparición brusca
•      Debilidad
•      Palidez
•      Sensación de mareo
•      Temblores y nerviosismo
•      Palpitaciones
•      Alteraciones del comportamiento
•      Irritabilidad
Situación que debe corregirse rápidamente ya que si no pueden aparecer: visión borrosa, dificultad para hablar, confusión mental y pérdida del conocimiento (coma hipoglucémico).
Y para la hiperglucemia nos encontramos con la aguda y la crónica.
En la aguda, la glucemia llega a valores de 250 mg/dl, o más rápidamente. Los síntomas o señales de alerta son:
•      Ganas de orinar con frecuencia y hacer micciones muy largas (poliuria)
•      Mucha sed (polidipsia)
•      Hambre (polifagia)
•      Fatiga
•      Aliento con olor a acetona (halitosis cetósica)
•      Olor de acetona en la orina
En la hiperglucemia sostenida o crónica, al tener los niveles de glucemia permanentemente altos - aunque sólo sea "un poquito altos" y nunca se haya tenido una gran "subida" – no hay un malestar que nos alerte pero los vasos sanguíneos y los nervios encargados de la sensibilidad se dañan, provocando con el paso de los años enfermedades vasculares (vasculopatía) y neurológicas (neuropatía).
SUPLEMENTOS NATURALES
Los suplementos que recomendaré a continuación no sustituyen en ningún caso la medicación convencional. Se ha demostrado que mejoran el control de la glucemia y limitan los daños diabéticos. Los diabéticos tipo 1 deberán mantener su tratamiento de por vida. Los diabéticos tipo 2 pueden llegar a contrarrestar la progresión de su enfermedad.
Debido a la mejora del metabolismo de la glucosa, se deben extremar las precauciones si decides emplear los complementos alimenticios y dejarte guiar por un profesional médico que realice los controles adecuados.
Magnesio (citrato) Para mejorar la respuesta glucémica y para combatir la retinopatía y la arterosclerosis
Melón amargo (momordica charantia), posee un efecto hipoglucemiante. Aumenta la utilización de glucosa por el hígado.
Fibra dietética (2 grs. Al dia) Una dieta rica en fibra reduce los niveles de glucosa sanguínea además de estar asociada con una mejora en la sensibilidad a la insulina.
Cromo (picolinato) Mantiene el adecuado metabolismo de los hidratos de carbono y los lípidos y potencia la señalización de la insulina.

Yacón: estimula el páncreas y reduce los niveles de glucosa en sangre. Actúa como hipoglucemiante y como prebiótico mejorando la salud gastrointestinal y el sistema inmunológico.

PXP Forte (Gliconutrientes, polisacáridos péptidos): Formado por moléculas de carbohidratos complejos o polisacáridos péptidos. Restauran la función de comunicación celular, dando al cuerpo todo lo necesario para su regeneración.
Para comprar PXP Forte o recibir más información escribie a  s_cerna@hotmail.com, distribuidor oficial.


QUÉ EMOCIÓN ESCONDE LA DIABETES?

Aunque no todos los casos son iguales, la principal emoción a la que apunta la diabetes es la falta de amor. Bien sea porque no creo merecer amor o por que soy indigna o indigno de que me amen o por que soy culpable de.... Y siempre hacia uno mismo.
Generacionalmente puedo traer estos patrones desde el nacimiento para reparar alguna historia de mis ancestros. 
Para la medicina germánica y sin entrar ahora en explicar sus leyes biológicas, en una primera etapa de conflicto la diabetes surge al negar u oponerse a algo o alguien o por asco, rechazo o un disgusto con miedo. Podemos encontrar personas que viven el conflicto con miedo por no querer hacer algo y otras justamente por querer hacerlo...
Como vemos, cada caso es diferente y nunca se puedesn aplicar los mismos remedios.

viernes, 3 de marzo de 2017

RE-ESTRUCTURACIÓN CORPORAL


TALLER DE LA ALEGRÍA 
El cuerpo y la mente son funcionalmente idénticos. Es decir, lo que sucede en la mente refleja lo que está pasando en el cuerpo y a la inversa, lo que ocurre en el cuerpo nos está hablando del tipo de pensamientos que tenemos, llegando incluso a modificar a éstos.
Son dos lenguajes complementarios y diferentes. La mente se expresa a través de los pensamientos y el cuerpo de los sentimientos.
Estamos acostumbrados a manejarnos con la mente. Todo en la sociedad actual es mente. Desde pequeños nos enseñan a funcionar así y ser "mentales" es digno de elogio. Y el cuerpo, que son sentimientos, queda relegado a un segundo plano o  incluso es totalmente olvidado.
En nuestro día a día, acumulamos tensión. El estrés no deja que nos paremos a observar qué mala postura me produjo aquella mala noticia. Por no hablar de esa entrevista de trabajo o aquél exámen que me "encogió" de la ansiedad que me produjo.
La rigidez o la tensión crónica disminuyen nuestra viveza y energía. Por eso, cuando una persona está deprimida, con un nivel energético bajo es imposible que salga de la depresión sólo con pensamientos positivos. Necesitas activar las funciones vitales con respiraciones profundas y descargando los sentimientos.
Los ejercicios realizados con conciencia te ayudan a obtener un mayor dominio de ti mismo, a aumentar el tono vital. Colocas tu atención (la mente) en el movimiento, en las sensaciones que se liberan, permitiendo que la sabiduría del cuerpo encuentre su equilibrio. De este modo, eliminas dolores físicos y emocionales. Recuperas tu poder personal.
Está demostrado científicamente que nuestra postura condiciona nuestra conducta. Es más, modifica nuestras hormonas.
La testosterona, conocida como "la hormona de la dominación" o "la hormona de la asertividad", está relacionada con la conducta dominante en humanos y animales. Nos incita a ser competitivos, asertivos y mantener un estatus dominante.
El cortisol, es la hormona encargada de responder a factores estresantes físicos, como correr y a factores estresantes psicológicos, como estar nervioso. Su función principal es movilizar  la energía aumentando el azúcar en sangre y ayudando a movilizar las grasas, las proteínas y los hidratos de carbono. Investigadores de la Universidad de Harvard relacionaron el estrés y el poder.
Las conclusiones de estos estudios y muchos otros correlacionaron positivamente que la postura, si es expansiva y de poder aumenta los niveles de testosterona y baja los de cortisol. Por tanto, las posturas expansivas (como las que realizan los atletas cuando ganan) reducen la ansiedad y nos ayudan a manejar el estrés.
John Riskind descubrió que "los individuos que encorvan la espalda ante una amenza expresan verbalmente un mayor estrés que los que mantienen posturas relajadas".

También modular la voz es importante. Cuando nos sentimos poderosos nuestra voz se modula de forma más grave. Hablamos pausadamente. Sentimos que merecemos el tiempo que empleamos en hablar. Nos sentimos más seguros y eficientes.

Ayudarnos de la música potencia éstos efectos. Estudios recientes de la Universidad de Berlín demuestran que la música altera nuestro estado emocional y es lo único que hace que todas las partes del cerebro se activen. En muchos centros se están tratando con música depresiones y trastornos de ansiedad.

Expandir tu lenguaje corporal, con la música, los movimientos y las palabras, 
te hace sentir más seguro y poderoso, menos ansioso y más  positivo. 

Y, para ayudarte a conseguirlo, nos hemos reunido en el Taller de la alegría la actriz, Montse Péres, el músico y profesor José Luis Sánchez y yo.


RE-ESTRUCTURACIÓN CORPORAL
El arte de devolver a nuestro cuerpo su estructura vital

 Trabajamos diferentes técnicas para conectar con la alegría en nuestra vida:

-Cambiar de papel para darle la vuelta a una situación: Montse te enseñará cómo cambiar tu rol en situaciones que nos alejan de la alegría, interpretando distintos personajes en el camino hacia las emociones conscientes y, a su vez, a modular el tono y cadencia de tu voz.

-La música como herramienta para cambiar nuestro estado de ánimo. “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”. José Luis viajará contigo activando las emociones a través de la música para instalar las sensaciones de paz y alegría que te acompañarán en tu día a día.


-El movimiento para desbloquear las emociones.  Trabajar el cuerpo con sencillos movimientos para liberar emociones estancadas y dar paso al gozo y el placer de vivir.


Olot. Sábado 18 de marzo, de 16h30 a 20h30. Cabanya del Bosc. Mas Garganta.

Barcelona. Domingo 9 de abril, de 10h a 14h. Carrer Coroleu. Sant Andreu.

Reservas e información: 615 95 80 15